Soledad

Amarga,

tan simple

que invades

con la complicidad

de un beso.

.

Quién ha de entenderte.

.

Por lo pronto:

acompáñame,

te necesito,

no te quiero cerca,

me alegras el alma,

te aborrezco.

Te pienso.

No te marches.

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Eras amor. Solamente amor.

Eras tú.

Pero la sombra

que recorría el extenso

paraje de ilusiones era otra.

.

Era yo.

Los lirios apegados a tu cintura

eran sueños de medio día,

era canto a la sinrazón.

.

Éramos ambos.

Recorríamos el cielo en la piel,

fungíamos de navegantes,

apegados al desafuero de sentirnos juntos.

.

Era tu mirada

perdida en la ternura de la primera vez,

otrora los sueños en medio de la luna,

casi como un juego efímero de fábulas.

.

Era tu piel

apoteosis de lo divino,

mezcla extraña de un suspiro de sal

y un ébano cóncavo en luna llena.

.

Era tu cuerpo

dulce amalgama de versos,

infinita mixtura entre lo prohibido y lo irreal

paradoja de deseo indolente.

.

Era tu sexo

un esfinge de ilusiones,

infinita sensación de amor.

Amor. Solamente amor.

.

Eres mujer

especie dulce y eterna

canto alegórico de lo perfecto.

Amor. Solamente amor.

Sola

A la mujer campesina que conocí

 .

Sonreía mientras

miraba el recuerdo.

Desfalleció

al entender que la soledad

acabaría matando

la esperanza de volverlo a ver.

.

Sentada en el filo

de la decepción

miraba el suave viento

que dejó su perfume.

.

Volvió en su mirada,

notó verdes las hojas

que cubría el encanto

de sentirse viva,

acariciaba una a una

las arrugas que dejó el maldito tiempo…

.

Encorvada,

encantadora,

lenta,

tímida,

fría.

Vacía.

Banalidades


Sería vano intentar

la descripción

de tu majestad,

la tranquila soltura

de tu porte

o la inconcebible

ligereza

y elasticidad de tu paso.

.

Entras y sales

como una sombra.

Miras la nada y la haces tuya,

mueves la pasión

del vagabundo,

atrapas todo

y la nada sobrante

es la esperanza de ser tu inspiración….

Adán y ella

Entreabres los ojos,

un silencio inmaculado

se apodera de todo,

respiras lentamente para no opacar

el nauseabundo paso

de las risas de ayer.

.

Me miras la piel,

te toco el amor,

te siento en mí ser,

un simple éxtasis

que brota eterno

en cada beso.

.
Comienza la escena incierta

en los labios lívidos,

la mano cómplice del amante

recorre el filo del sueño;

el pensamiento que acecha

crece en el control de nadie.

.
Acabo intimando con tu pecho,

Él, silencioso, me otorga el beneplácito

para insistir en lo mismo.

Acostada entre las nubes y el mar,

intento conocer más

de la sutileza de tu piel desnuda.

Atacas como fiera

entre mi alma y el ombligo,

instintos turbios

de pasión.

.
Con tu lengua,

suavidad ingenua,

lo acaricias,

lo mimas,

lo sientes…

Te excita.

.
Me  otorgas tu pecho,

tus piernas,

tu trasero,

tu mundo…

Los colonizo en medio

de un quejido.

.
Abres el paraíso

y con la mirada llamas al instinto animal,

y yo, noble cazador de sueños, ataco sin mermar,

suavizo el campo,

inserto mi cuerpo en el tuyo,

lo hago al ritmo del reloj.

.

 

Sin contar con el sol,

tu cuerpo domina el campo,

viras al azar,

Adán y ella pretenden lidiar una batalla piel a piel,

lo hacen por los gritos

de excitación y deseo.

.
Y mis manos,

cual mendigo,

atrapan todo aunque no sea suyo,

tropezando tu mundo entero,

lo he hecho propio,

lo he atracado…

.

Y la luna,

víctima del sol,

nos muestra

el deseo,

nos ata al sexo,

nos induce al pecado.

.
Y te beso,

te topo,

te balanceo entre mi;

te excitas,

te quejas…

Amas…

.

Paradoja de un segundo

.

Mírate, vagando en pensamientos,

deambulando en sonidos eternos,

hablando de García Márquez

mientras saboreamos lo amargo de la vid.

.

Te asemejas al ave enjaulada en su libertad

volando entre lares desconocidos,

adormecida entre la dulzura y la dureza

mirando al infinito… pretendiendo vivir.

.

Y tu mirada irradia ternura

afable mixtura entre lo incierto y la duda,

aquel paso firme en tu caminar:

sinónimo claro de descomplicación.

.

Paradoja de un segundo…

apenas conocerte.

Insensato

En los trinares silenciosos

                      de tu agonía,

ausentes en la luna lleva

                  de tu existencia

 

Tus manos llenas de esperanza

amasando verdes amores

bríos existentes en el estío de tu alma

como dos amantes ausentes de pasión

 

Te siento cercana entre las hojas

secas en este invierno agonizante

tus labios, tal raíz inerte,

muerta en esta rutina sin sentido

 

Palpo tu seno frío

                           ausente

el húmedo sentir de la nada

        extasiado de no tocarte

 

Insensato…

Y la historia…

En la firma de Bolivar

otrora el sentir barroco de Carlos III

Benalcazar azota el pensamiento ilustrado

sin notar los bríos de Espejo y Montufar.

 

Que la historia mire a Dalí leyendo a Borges;

a García Márquez juanto a Hemingway

bebiendo tequila con Marx y Roosevelt;

un Gadaffi en misión con la Madre Teresa

entregando sonrisas en América.

 

Los besos de Rougé repartidos por cualquier

puta francesa. Fidel y el Ché bailando

rock and roll en la Revolución Rusa

Velasco Ibarra en algún coctel del G-8,

mientras Lincoln en África se proclama dictador

 

Y la historia se repite en ese sin sentido,

en la alquimia de ver ese camino entrecruzado

junto a la dicotomía de ver el pasado en el firmamento.

Genealogía de Carlos Montufar Freile

-Carlos Montufar Freile – 1948 – Universidad San Francisco de Quito 

-Gloria Gangotena – 1950

.

-Carlos Montufar-Barba Larrea    (Adopción del apellido materno de su bisabuelo)

-Elena Freile Gómez de la Torre

.

-Alfonso Barba Aguirre – casados en 1906

-Beatriz Larrea Jijón – muere en 1970

.

-Rafael Barba Jijón

-Virginia Aguirre Kingler

.

-Carlos Aguirre Montufar

-Virginia Klinger

.

-Vicente Aguirre Mendoza – 1770 (General de las tropas independentistas)

-Rosa Montufar y Larrea 1783

.

(Por el lado materno)

.

-Juan Pío Montufar y Larrea – 1758  (Segundo Marqués de Selva Alegre)

-Josefa Teresa Larrea y Villavicencio – 1759

.

-Juan Pío Montufar y Frasso – 1700 (Primer Marqués de Selva Alegre)

María Rosa Rafaela Larrea y Santa Coloma – 1733.

.

Las primeras logias masónicas en Quito

INTRODUCCIÓN

“Todo estudio cabal de la historia ecuatoriana debe enfocar, de  modo indispensable, el papel que la Masonería y los masones jugaron en la vida política y cultural del país. Y ello porque la  masonería es una institución que estuvo hermanada a la historia  de la nación ecuatoriana desde los matinales orígenes de ésta, y porque sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad han estado presentes en nuestra historia desde la época de Eugenio Espejo y su “Escuela de la Concordia” hasta los tiempos actuales.”[1]

Indiscutiblemente el aporte realizado por esta escuela filosófica, filantrópica y progresista ha sido de gran envergadura dentro de los linderos de la historia, puesto que eventos como la Revolución Francesa o la Revolución Liberal constituyen los baluartes para el surgimiento del pensamiento avanzado de la masonería. Conocer los motivos y las causas del aparecimiento de las primeras logias quiteñas será el objeto de este trabajo, empero, mucha preocupación ha causado el retoricismo que se maneja dentro de los templos en relación a los trabajos filosóficos e históricos, pero el estudio de los acontecimientos harto importantes son, sin lugar a dudas, el inició de la construcción del templo social.

El trabajo masónico realizado por los personajes que marcaron hitos dentro de la historia es muy poco conocido, posiblemente por los estigmas que ha causado particularmente la iglesia católica y las fuerzas conservadoras; pero los estudios realizados por los Jorge Núñez, Jorge Carrera Andrade, entre otros, han dado muchas luces en lo referente a la historia de la masonería en nuestro territorio.

DESARROLLO

“En el siglo XVIII (fue) la Masonería apóstol de la ciencia y el progreso. Al combatir el culto a la tradición y fomentar la libertad de pensamiento, preparó el camino de la revolución política que se produjo más tarde. Ya difundidas las teorías igualitarias y sociales entre los grupos de poder, dejaron de ser privativas de  la nobleza y de la élite, pasando al dominio de la burguesía y de la juventud. Una vez establecido  como grupo en el poder, el Oriente masónico enajenó a la burguesía liberal, cuyos jóvenes crearon sus propias asociaciones… Ellos defendieron como principio vital la libertad e igualdad de los ciudadanos…”[2]

Como habíamos anotado al inicio del trazado, la influencia que tuvo la máxima de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad; irradió en el mundo entero y particularmente en América el interés por el conocimiento profundo de los ideales masónicos, tanto es así que entre las relaciones comerciales se difundía bibliografía “secreta”, como dice Núñez: “En cuanto hace referencia al comercio, fue particularmente  importante la ruta mercantil entre Cartagena-Honda-Quito, por la cual hay evidencia de que transitaron no solo mercancías y tesoros sino también ideas y libros, gracias a la acción de comerciantes ilustrados como el quiteño Juan Pío Montúfar y  Larrea, segundo Marqués de Selva Alegre, y el santafereño Antonio Nariño, quienes compartían intereses, ideas y valores, y llegaron a constituirse en corresponsales de comercio y estrechos amigos. Lo singular del caso es que estos dos amigos, actuando de consuno, fundaron las primeras logias masónicas en Santafé de Bogotá y Quito, en su orden, y más tarde se convirtieron en líderes de los primeros movimientos insurgentes  de Quito y la Nueva Granada.”[3]

Entendiendo la influencia francesa y el apoyo que encontró en el intercambio comercial, Nariño funda “La logia bogotana…”El Arcano Sublime de la Filantropía”, (que) se constituyó en los años ochentas (del siglo XVIII), con la ayuda de ciertos notables hombres de ciencia españoles enviados a Santafé de Bogotá, quienes secretamente pertenecían a la Masonería. Uno de ellos fue el mineralogista Juan José D’Elhúyar  y otro el sabio naturalista José Celestino Mutis, que fundara toda una escuela de pensamiento científico en la Nueva Granada.”[4]

La logia masónica recién constituida funcionaba en una pequeña casa que poseía Nariño en la Plaza de San Francisco en Bogotá, donde mantenía una librería de intercambio, y encubría las reuniones masónicas “A tales tenidas pueden entrar  sólo unos pocos iniciados: su cuñado (de Nariño) el abogado José Antonio Ricaurte y Rigueiro, custodio de los estatutos de la sociedad secreta; José María Lozano y Manrique, hijo del marqués de San Jorge; los Azuola: José Luis, fundador del Correo Curioso, y Luis Eduardo, prócer de la independencia; el antioqueño  Juan Esteban Ricaurte y Muñiz, padre del héroe de San Mateo; su íntimo amigo Francisco Antonio Zea; el canónigo Francisco Tovar; el abogado, prócer y  mártir boyacense José Joaquin Camacho y Lago; el también abogado Andrés José de Iriarte y Rojas, a más de los franceses Rieux y Froes, de Pedro Fermín  de Vargas, del quiteño Espejo también precursores y algunos otros “ilustrados” de avanzada.”[5]

Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, desterrado en 1789 por el presidente de la Real Audiencia de Quito Juan José de Villalengua, llegó a Santa Fe en el mismo año y se inició masón tal como consta en el documento anterior, junto a él su hermano Juan Pablo Espejo y su discípulo de confianza Juan Pío Montufar y Larrea, refiriéndose a la logia donde trabajaron los quiteños, Cacua Prada aduce que “allí se conspiró, se habló de revolución, de independencia, de libertad, se estudiaron las constituciones de los Estados Unidos de América y de Francia, como también los Derechos del Hombre y del Ciudadano.”[6]

En 1792, tras volver a su país  natal, Espejo y Montúfar se abocaron a la tarea de constituir efectivamente la “Escuela de la Concordia”, concebida como una sociedad secreta, destinada al cultivo del pensamiento libre y la fraternidad masónica. Contaron  para ello con la colaboración  de otros dos masones quiteños,  iniciados en el Oriente de Francia: Miguel de Gijón y León, Conde de Casa Gijón, y su sobrino Joaquín Sánchez de Orellana, Marqués de Villa Orellana. Según señala Jorge Carrera Andrade, esa organización “llegaría a contar con veintidós miembros y veintiséis socios correspondientes y formaría, en 1789, el núcleo de la Sociedad Económica de Amigos del País. Naturalmente, el sagaz y activo conde (Gijón) fue el primer Presidente de la revolucionaria “Escuela…”, taller, logia y almáciga de los futuros próceres y mártires de la emancipación de la colonia”. Eugenio Espejo -intelectual brillante, pero de escasos recursos económicos y de modesta extracción social-  fue designado Secretario de la entidad.”[7]

“Mas el esfuerzo no quedó ahí. Siguiendo el modelo de las sociedades patrióticas europeas, esos iniciales masones quiteños buscaron constituir una organización pública, en la que pudieran participar otros individuos no iniciados en la Masonería, para  promover las ideas de progreso social. Nació así la  “Sociedad Patriótica de Amigos del País”  de Quito, que juntó a patricios quiteños y altos funcionarios coloniales; fue su Presidente al mismo que lo era de la Audiencia, el general Luis Muñoz de Guzmán, su Vicepresidente el progresista obispo José Pérez Calama y su Secretario el sabio doctor Espejo, quien quedó también encargado de la redacción y publicación del primer periódico quiteño, llamado “Primicias de la Cultura de Quito”.”[8]

La pronta extinción de la “Sociedad Patriótica de Amigos del País” de Quito, por falta de la real aprobación para sus estatutos, fue seguida de la prisión y muerte del revolucionario doctor Espejo y del enjuiciamiento de Gijón por la Inquisición limeña, lo que provocó la fuga de éste hacia Europa por las selvas del Amazonas y finalmente su  muerte en la ruta de tránsito. Todo ello contribuyó para el ocaso de la  “Escuela de la concordia”, pero no impidió que Juan Pío Montúfar organizase en Quito, hacia los últimos años de aquel siglo, una logia masónica nombrada “Ley Natural”, que tenía igualmente fines patrióticos. Formaron filas en ella el Barón de Carondelet, Presidente de la Audiencia entre 1797 y 1806, así como una pléyade de brillantes patricios quiteños: Joaquín Sánchez de Orellana, Marqués de Villa Orellana y rector de la Real y Pública Universidad de Santo Tomás, José Mejía, notable botánico y cuñado del difunto doctor Espejo, José Javier Ascásubi, José y Manuel  Matheu, Víctor Félix de San Miguel y José, Juan de Salinas y Andrés Fernández Salvador. A ellos se agregaron dos intelectuales americanos  avecindados en la ciudad y afamados por su inteligencia y patriotismo: el neogranadino Juan de Dios Morales y el altoperuano Manuel Rodríguez de Quiroga. En el Gobierno de Carondelet la “Ley Natural” fue verdaderamente una academia de pensamiento, nótese que muchos de sus miembros fueron protagonistas en el memorable 10 de agosto de 1809, paradójicamente 2 años después de la muerte del Barón de Carondelet.

CONCLUSIÓN

Notaremos a lo largo de la historia patria muchos nombres dotaron de luz masónica en el trajinar político, cultural o militar, así lo apreciamos en el levantamiento de columnas de las primeras logias en el actual Ecuador; el inagotable esfuerzo que destinaron por ver cumplido uno de los principales postulados de la masonería: libertad. El trabajo de la sociedad debería ser, sin lugar a dudas, estudiar con detenimiento los procesos en los que la masonería fue protagonista. Recordemos que la pérdida de las libertades no es un problema solo de la época colonial, nuestro trabajo es poder dar luz a quien no la posee, ya lo dijo Olmedo en Cadiz en 1812, “La humanidad, la justicia, la política reclaman un remedio pronto y eficaz; y este remedio no es otro que la absoluta abolición de las mitas. Lo reclama la humanidad, presentándonos millares de indios privados de todo humano socorro, haciendo largas y horribles peregrinaciones, sufriendo trabajos intolerables, y expirando de fatiga y de miseria, mientras sus numerosas familias, privadas de sus tierras y de sus cultivadores, perecen sin consuelo de hambre y de frío. (…) Lo reclama la justicia, presentándonos millares de hombres libres encorvados bajo la más cruel e ignominiosa servidumbre, privados de sus miserables posesiones, y sin más crímenes que la avaricia ajena y mansedumbre, condenados a los  horrorosos trabajos de las minas…” [9], posiblemente la figura de la mita haya sido abolida, pero han surgido nuevas maneras de explotación que amplía la brecha de desarrollo, tal vez  ahí se entienda el trabajo que debe realizar la masonería en la actualidad.


[1] NÚÑEZ SÁNCHEZ, Jorge, El aporte masónico al Estado ecuatoriano, GLEDE, 2003.

[2] Iris M. Zavala: “Masones, comuneros y carbonarios”, Ed.Siglo XXI, Madrid, 1971, p. 68.

[3] NÚÑEZ SÁNCHEZ, Jorge, El aporte masónico al Estado ecuatoriano, GLEDE, 2003

[4] Idem

[5] Revista Credencial Historia, Bogotá – Colombia, tomo II, enero-diciembre de 1991, pp. 13-24.

[6] CACUA PRADA, Antonio, “Antonio Nariño y Eugenio Espejo, dos adelantados de la libertad”, Ediciones del Archivo  Histórico del Guayas, Guayaquil, 2000, p. 83.

[7] Jorge Carrera Andrade: “La tierra siempre verde”, Ed. Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1977, p. 254.

[8] NÚÑEZ SÁNCHEZ, Jorge, El aporte masónico al Estado ecuatoriano, GLEDE, 2003

[9] “José Joaquín Olmedo. Poesía. Prosa”, Biblioteca Ecuatoriana Clásica, Ed. Corporación de Estudios y publicaciones, Ecuador, 1989.