Por Andrés Guamán Freire[2]

Si cerramos los ojos e imaginamos que estamos 79 años atrás, quizá lleguemos a ver a honorables señores y elegantes damas que discuten por qué caminos debe ir Sangolquí, todos vecinos cercanos, con un objetivo en común, trabajar en conjunto para ver a su tierra bella y próspera. Sabemos que la historia está compuesta por aciertos y desaciertos de la humanidad, quiero enfocar el contenido de este relato en un acierto de nuestra propia historia, de hecho, la cantonización constituyó la posibilidad de construir nuestra identidad, con autonomía política, disponíamos, por fin, de herramientas para “ir descubriendo” el amor noble y dulce a la tierra, para armarnos de valor, y amasar nuestros propios caminos. No todo ha sido blanco en este mosaico, todas o casi todas las etapas del proyecto de cantonización tuvieron su grado de dificultad, pero ahí estuvo la mano firme de sangolquileños visionarios que con trabajo y patriotismo marcaron el punto de partida para el progreso, el tan anhelado sueño de todo pueblo. Con anticipación me disculpo si cometo errores o imprecisiones, de la misma manera quiero invitarles a disfrutar con tranquilidad de esta lectura que tiene muchos nombres y fechas, les ruego me tengan paciencia y lleven esta revista con ustedes, lean este artículo y lo guarden o regalen, porque mientras más somos los que conocemos, más libres seremos, y con libertad hacemos valer nuestros derechos. Vuelvo a pedir que imaginen al Ecuador de inicios del siglo XX, con su atención, comenzamos:

En los años 30, el mundo se encontraba sumido en una gran crisis económica, se habían impulsado programas que incentivaran las economías mundiales, la misión Kemerer en el Ecuador, la creación del Banco Central. El aparecimiento de nuevos pensamientos dentro del orden ideológico, el surgimiento del socialismo y el comunismo como contrapartida al sistema dominante. Había sido el Dr. Velasco Ibarra designado presidente de la República el 1 de septiembre de 1934 hasta el 21 de agosto de 1935. Sube al poder Federico Páez oprimiendo a los velasquistas y ofreciendo entregar el poder a quien, por decisión del pueblo, haya sido designado Presidente de la República. Nunca cumplió esta promesa, gobernó de interino hasta el 22 de octubre de 1937, siendo depuesto por su Ministro de Defensa el General Alberto Enríquez Gallo.

En Sangolquí, parroquia rural de Quito, se vivía en la armonía de la ruralidad y los anhelos incesantes de progreso. Se tiene entendido que a inicios de la Revolución Liberal (1895) existió un pedido del cura Vicente Eloy Ortega, con el fin que Sangolquí sea considerado para ser cantón, la respuesta del Congreso fue cordial e indicaba el destiempo del pedido, sin embargo “a primeros de Enero de 1938 vino a Sangolquí el señor Teodoro Arrieta, como Jefe de la Oficina de Telégrafos. El 16 del mismo mes, con el señor José Enrique Tello, después de elogiar el clima y la hospitalidad de Sangolquí, manifestó su extrañeza de que aún no tuviese la categoría de Cantón. “Esa inquietud tenemos, le responde, pero para eso necesitamos dinero y no encontramos apoyo en nuestros paisanos…” el señor Arrieta contesta diciendo: “Necesitarán, es verdad mucho dinero para pago de Abogado, pero yo, como que me llamo Teodoro Arrieta, ofrezco un Abogado, que les ayude en todo gratuitamente. Dé aviso a sus amigos””[3]

El momento coyuntural, es decir, la dictadura de Enríquez Gallo y el ímpetu que generó la conversación y apoyo de Teodoro Arrieta en la  consecución del objetivo de cantonizar a Sangolquí se vio conjugado con el apoyo que tuvieron de muchas personas del pueblo. La noticia fue corriendo y entusiasmando a las personas; Mariano Guayasamín, Humberto Tinta, Amable Pérez, José María Zúñiga se adhirieron a Tello y Arrieta para sesionar por primera vez el 25 de enero de 1938 en la sala de Oficina Telegráfica, en la que se manifiesta el apoyo del Dr. Gonzalo Oleas y su hermano, quienes se hallan muy cercanos al Jefe Supremo y podrán “obtener fácilmente la cantonización de Sangolquí”[4], citándose para una nueva reunión el día siguiente.

En la siguiente sesión, con mayor número de concurrentes, se acuerda que todo el personal de este Comité se trasladase a Quito el día sábado 29 de enero de 1938, con el fin de hablar con personas de valioso influjo para que apoyasen la consecución del objetivo, además se nombra una comisión para conformar una estadística del pueblo. Al igual que la primera sesión se la realizó en la Oficina Telegráfica.

La tercera sesión se vio impedida por la resistencia del Jefe Político que se oponía a la idea de poder cantonizar, envió a través del mismo Arrieta, un telegrama al Jefe Nacional de Telégrafos aduciendo que en la oficina de Sangolquí se realizaban “sesiones clandestinas de orden subversivo”, tuvieron que refugiarse en el portal de la casa del señor Rafael Rojas, pese a la resistencia del Jefe político y de algunas personas que pensaban que al crearse un Municipio, los impuestos serían más elevados y se exigiría más “higiene”, los precursores idearon métodos para adhesión de personas; se mociona informalmente que se promueva “la famosa mentira de que el vecino pueblo de Conocoto trata de cantonizarse”[5], la falsedad cayó muy bien dentro de los ideales del Comité, muchas personas se adhirieron con “plata y persona”.

Las próximas reuniones sirvieron para que se formaran comisiones y se deleguen actividades. También se gestionaba el apoyo de los sangolquileños residentes en Quito, liderados por Benjamín Lastra. Todo parecía marchar bien, hasta cuando el Abogado, ofrecido por el señor Arrieta comunica que apoyará todos los objetivos del pueblo, pero sus servicios costarán $ 30000 (TREINTA MIL SUCRES), esta noticia paró momentáneamente el proceso de Cantonización.

Tuvo que pasar dos semanas en los que se vieron truncadas las ideas progresistas de los miembros del Comité, hasta que reciben una noticia que levantó el ánimo de los sangolquileños comprometidos, Benjamín Lastra a través de Francisco Castro informó a José Tello que la Colonia de sangolquileños residentes en Quito, realizarán un desfile en Quito pidiendo al Jefe Supremo la cantonización y además la Colonia estaba dispuesta a apoyar y ayudar económicamente para cumplir esta aspiración, la misma tarde sesiona el Comité y se propone llamar al pueblo a la creación de la “Gran Asamblea” o “Comité Central”, que sesiona el día 22 de febrero de 1938 con más de 500 personas. Las palabras iniciales estuvieron a cargo de Alonso Báez quien manifestó que el Comité Central debe ser nombrado por el pueblo.

El Comité  se conformó con el señor Alonso Báez de presidente, además se convocó a la ciudadanía a aunar esfuerzos y recursos. Se consigue el apoyo de la Central de Trabajadores, quien ofrece 8000 obreros para que acompañaran a un magno desfile en Quito. Se forma un Sub-comité Femenino, presidido por la señora Jesús Cevallos de Sosa y muchas otras damas ilustres que coadyuvaron con todo su apoyo y trabajo. Es importante mencionar la labor incesante de Carmen Petrona Guayasamín de Cevallos dentro del comité.

Por la intensidad creciente de trabajo, se nombra un segundo vicepresidente, recayendo el cargo en Aurelio Salazar; se recolecta más dinero y se recibe la adhesión de otras personas, sin nombrar algunos detractores que instigaban a la ciudadanía a que declinen a la idea de ser Cantón. Se obtuvo el apoyo gratuito de varios juristas y personas cercanas al Gobierno de facto y el continuo apoyo de la Colonia residente en Quito.  Se organizan varios actos sociales con el fin de obtener recursos económicos, entre ellos una Corrida de Toros y un Baile Social.

Se concreta que el día 8 de abril será el desfile cívico por las calles de Sangolquí, se convoca a las escuelas, sindicatos, obreros de la Fábrica Chillo Jijón, entre otros. Es recibido el Ministro de Gobierno el 2 de abril, ofreciendo presentar al Jefe Supremo buenos oficios, de hecho así lo hizo.

Se presenta formalmente la solicitud de cantonización al Jefe Supremo el 4 de mayo de 1938, adjunto a ese documento se encuentran 3600 firmas de respaldo. “Fuimos recibidos de la manera más cortés en el Salón Amarillo de recepciones especiales. La concurrencia que acompañó al acto estaba muy bien presentada y llego a 85 personas. Cuando vio el señor Jefe Supremo un personal tan selecto y numeroso, se dejó notar la sorpresa que se llevó; y el que os habla, tomando la palabra presentó el saludo de estilo a nombre del pueblo, cuyos representantes se hallaban presentes, e hizo saber el objeto de su visita, entregándole a la vez el documento de las aspiraciones de Sangolquí, como Magistrado probo, consciente de sus deberes y Militar honrado en su Gobierno. Aceptó gustoso el documento y contestando dijo: “Nombraré una comisión a que estudie y luego se traslade a esa parroquia para comprobar lo asegurado en el documento recibido, y no tendré inconveniente alguno para levantar a la categoría que se merece un pueblo altivo y digno”[6]

La comisión designada por el Jefe Supremo para estudiar la población de Sangolquí estaba presidida por el señor Luis F. Jácome, que emite un Informe con los pormenores económicos y sociales del pueblo. Siendo favorable, desde su óptica, que sea elevado a Cantón “Tiene dinero para ser más bella y más grande: solo le falta la acción que dé cumplida finalidad al empeño de progreso mediante un mayor cuidado de la entidad que ahora es su tutora o con la independencia de ella sería la mejor forma de hacer vivir y triunfar a ese pueblo y a esa hermosa e inigualable  región interandina.”[7] Un dato importante que deja el mencionado informe es la propuesta de Jácome que fuera integradas al nuevo cantón las parroquias Pintag y Alangasí, su propuesta incluía un hipotético límite que extendía el territorio y la población de modo exponencial. Cabe indicar que el informe legal se encuentra firmado por el escritor José de la Cuadra, en aquel entonces Secretario de la Administración.

El 22 de mayo es invitado el General Alberto Enríquez Gallo a Sangolquí, se prepara la mejor de las festividades para poder comprometer su firma, recibió regalos y elogios de los moradores, además se determinó que la calle de la entrada de Sangolquí llevara el mismo nombre del Jefe Supremo, es decir, Avenida General Enríquez Gallo, se retiró a las 4pm después de haber prometido la cantonización, sobre todo por el esfuerzo pormenorizado de cada uno de los promotores, particularmente de las jóvenes.

Efectivamente, el 31 de mayo de mayo de 1938 se emitió el decreto de Cantonización, llamando al naciente Cantón como Rumiñahui en honor al héroe indígena que fue símbolo de la resistencia y valentía, el decreto se sancionó el 2 de junio del mismo año;  la alegría y el patriotismo fue latente en el poblado ahora llamado Rumiñahui, sus linderos fueron los mismos de la parroquia rural de Sangolquí, las nuevas dignidades fueron escogidas por elecciones populares, la dignidad de Jefe político fue escogida a través de un Comité, siendo designado Ángel Almeida; los primeros concejales: Manuel Hidalgo Puente, Luis Acosta Dávila , Aurelio Salazar, José María Salas, Gabriel Larco, Moisés Salazar y Antonio Sosa Ávila, Siendo elegido el Sr. Manuel Hidalgo como primer Presidente del Concejo y el señor Aurelio Salazar Santamaría como Vicepresidente. Hidalgo duró muy poco tiempo en el cargo, renunció y fue remplazado por Salazar.

Vale precisar que por el año de 1927 se creó una Junta de embellecimiento de Sangolquí, iniciativa de algunos jóvenes de la época, que dotó de obras significativas, como la creación de la Biblioteca Popular, la Banda musical, adecuación de caminos y escasa dotación de servicios básicos. Así fue como pasó.

Anticipé lo extenso y pedí paciencia, pero este resumen nos invita a reflexionar sobre cómo el trabajo conjunto y el compromiso irrenunciable de un pueblo puede llevarnos a cumplir un sueño, sin importar las circunstancias. El suelo que caminamos, hace tiempo lo pisó gente visionaria que nos marcó el inicio, depende de nosotros y de nuestro compromiso por dejar un mundo mejor a nuestros hijos.

¡Viva Rumiñahui, la historia nunca muere!

Ahora comparta esta Revista, de seguro alguien más querrá saber la historia atrás del 31 de mayo.

[1] Actualización del artículo “Resumen Historiográfico de la Cantonización de Rumiñahui, publicado en 2011.

[2] Escritor (1990)

[3] TELLO, José Enrique, Memorias Sangolquí y su Cantonización, 1963

[4] Ob. Cit. P-19

[5] Ob. Cit. P-21

[6] BÁEZ, Alonso, Memorias. Ob. Cit. Tello 1963.

[7] JACOME, Luis, Informe comisión designada por el Jefe Supremo para estudiar la población de Sangolquí

Can2

General Alberto Enríquez Gallo firma su compromiso de cantonizar a Sangolquí, aquel día fue recibido apoteósicamente y la calle principal de entrada a la ciudad se llamó General Enríquez.

Can3

Primer Concejo Municipal – De pie, izquierda a derecha: Vásquez Fuller, Luis Acosta, Antonio Sosa Ávila, Alonso Báez, Arturo Batson, Humberto Tinta. Sentados: Rafael Rojas, Aurelio Salazar, José María Salas, Gabriel Larco Hidalgo, Avelino Puente. Archivo: Juan Tituaña.

Can1

Decreto de creación de Rumiñahui como cantón. Manuscrito que reposa en la Municipalidad, no tiene firmas.

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