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SANGOLQUI HISTÓRICO, TURÍSTICO Y CULTURAL

 

Nuestros ancestros, en nombre del sol y la tierra fértil, dedicaban sus vidas al trabajo agrícola, al cuidado de sus animales y al comercio (sobre todo en Sangolquí por encontrarse en el centro geográfico del Valle de los Chillos), sus distracciones se fundamentaban en fiestas. El historiador español López Cantos sostiene que “las fiestas, las diversiones, los juegos, en una palabra, lo lúdico, ayudaron a sobrellevar las extenuantes cargas, que la sociedad le había asignado por fuerza. Sin ellos su existir hubiese sido gris y no menos enojoso”. Cabe recalcar que estas celebraciones, en la época colonial, constituían una forma de reafirmar los vínculos entre la Colonia y la Corona española.

 

No se puede desligar la cuestión religiosa de todas estas festividades, indistintamente de su naturaleza, pero se puede notar más en las Procesiones (no necesariamente religiosas) que debían estar encabezadas por un sacerdote. Estas manifestaciones en donde el populacho se adueñaba de las calles y dejaba aflorar su identidad, su alegría, sus costumbres indígenas y, en algunos casos, la mistificación de lo ibérico. Todo esto constituye el arte popular o colectivo (a diferencia del arte de autor o individual) que posee un mínimo contenido ideológico, pero guarda un mayor grado de distintivo cultural por su origen hereditario desde un pasado remoto.

 

Los Toros Populares surgen de este mestizaje, Manuel Espinosa Apolo, sociólogo ecuatoriano, sostiene que “si bien son una tradición de origen hispano, posee peculiaridades nacionales propias debido a la existencia de cierta simbología ritualística propia de las sociedades andinas prehispánicas. Entre estas se destaca la ofrenda de sangre, pues, al dejarse herir para verter sangre constituye el sentido mismo de la fiesta; rito muy común en las colectividades agrocéntricas. De ahí que la ausencia de heridos entre los intrépidos que se juegan la vida le quita, en gran parte, sentido de ser a dicha fiesta y, por lo mismo, importancia o gusto popular”. Es propia la cualificación popular: SI NO HAY MUERTOS, NO FUERON BUENOS TOROS.

 

Las Fiestas del Maíz y el Turismo constituyen la máxima expresión de la cultura rumiñahuense, nacen legalmente en los años sesenta del siglo anterior a través de la promulgación de una Ordenanza, pero su origen se remonta a la necesidad de expresión de los nativos del Valle de los Chillos, de modo que los visitantes que aprovechaban las vacaciones escolares en la Capital y visitaban nuestra localidad, se deleitaban de las tradiciones campestres que subsisten desde la Colonia. De modo que estas Fiestas originaron el protagonismo de personajes como el Chagra o el Danzante, no debemos dejar de lado al DiabloHuma, animador nato en cada comparsa.

 

Cada una de los eventos que se realizan en esta jornada que se extiende desde las últimas semanas de agosto y culmina, casi siempre, el primer fin de semana de septiembre, incluye la participación de la ciudadanía, los actores y gestores culturales despliegan su bagaje de expresiones para complacer a todos los concurrentes que acuden a Sangolquí para festejarlo cada año.

 

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