A Belén y Bebé

No sabes

si la luna te sonrió un jueves,

vendrá

cualquier ilusión a decir que sucumbirá

la niñez,

mezclas tus riñones

con la placenta de hoy,

y van moviéndose los números,

como artesano analfabeto,

macheteando todo tu mundo

navegante,

ese sorbo inocente,

tus fluidos,

mis hematomas,

tus caderas,

los gametos,

los mismos que antaño

sirvieron para nosotros,

los mismos,

juntándose los necesarios

para juntarnos los tres

para siempre juntos,

nada más.

Y vamos contando

desde el infinito para atrás.

Ninguna idea.

Pandemia en tu desnudez,

levadura,

cromosomas y

saliva,

y tu producto en sanscrito

pasó de milímetros a centímetros,

pero esta vez

sí es real,

cuenta con latidos,

cuatro extremidades,

piso flotante,

alitas BBQ

y línea telefónica,

parqueadero para todos,

es real.

Lo llamarás como tú quieras

en privado,

pudiéndose llamarse alimaña

o similares.

 

Sueñas con perros anaranjados

mientras antojas algo nuevo.

 

Mujer de antaño en lienzo

empapado de acuarela fina,

verano de amapolas contigo,

juez de mimbre con aderezo seco,

sin forma porque abrazas

en tu saco

un antojo de los dos,

se hizo en octubre,

eso sabemos,

se hizo bien,

no hay duda.

Primeriza sos te hubiese dicho la Maruja,

no la tuya,

la mía,

la del Benigno,

vos sabes.

Déjame escribir por primera vez,

en primera persona,

a nuestra hijo,

el error es mío:

 

No sé si vienes tú a nosotros

o nosotros estábamos caminando

desde hace muchas lunas

hacia vos,

pequeña criatura creada por la magia

de amar bulliciosamente,

ya me entenderás.

Ya razonarás todo lo que tengo que decirte,

es muy importante que

sepas muchas cosas

(aparte del inmenso amor que siento por ti)

del mundo al que vienes,

vuelvo a los números

y te cuento que cada

tres palabras,

bebo un sorbo de café,

eso ya lo verás.

Eres hijo de mi Patria,

encintado en una tierra muy fértil,

de sol amplio y aguas caudalosas,

eres parte de este valle

santificado por todos los Dioses,

tu tatarabuelo fue Cacique y

también su abuelo.

Fecundo como tu madre,

eso serás,

veíamos tus manos y ya

te imaginábamos en tu campaña presidencial,

amasado,

curtida

y tallado.

Victoriosa porque ya eres grande,

sobrepasas los cinco centímetros al 2015,

fue tu primera encuesta.

Tu madre suele decir que no piense

que solo puedes ser político,

dice que puedes ser

Comandante de su parte de adelante

y yo me enojo,

algún momento entenderás

la vulnerabilidad

de ese alto mando.

Puedes ser cualquier cosa,

incluso todo,

ya lo hablaremos en su momento.

Criatura feliz.

 

Te zambulles esperando

rompernos el corazón.

Lo logras.

Rompes cada costilla,

cada meñique,

toda sonrisa se fabrica por ti,

almanaque de ilusiones y sueños,

nadarás,

gatearás,

caminarás,

correrás

y hasta volarás el mundo,

dando una vuelta,

dos

o las que quieras.

No es el mundo que

nos gustaría que vivas,

tampoco pudimos escoger nosotros,

así que nadie puede lamentarse,

tú allá en el séptimo pentagrama

y yo oyéndote,

leyéndote,

viéndote,

sintiéndote,

amándote,

los dos,

el Jefe,

la Mina y la Sisa,

el Gus y el Quinto,

de pronto.

Te espera un Jardín,

tomates de huerto,

maíz,

limones,

menta

…tomillo.

 

 

Comienza enero

y julio espera tu llegada,

Leonila,

Alicia,

Jesus,

Iván,

Doraemón,

un peluche,

mucho algodón,

definitivamente por el frio.

Algodón de azúcar,

también,

te lo comparto.

Viajas dentro de tu madre,

eterno,

lo retrataré en palabras,

en versos,

tu nombre,

nuestros nombres,

tu voz,

nunca tu silencio,

tu nombre.

Tu alegría,

tu almohada,

tu eternidad,

tus 9 meses,

9 reinas.

 

9 Reinas.

 

 

Tu Padre

11:43 01 de enero de 2016

Sangolquí – Ecuador

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