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Por: Andrés Guamán Freire

 

A lo largo de la vida de los pueblos hemos encontrado personajes que marcan hitos en el quehacer público, mártires que han ofrendado su vida por la libertad, representantes de masas que, de una u otra forma, han coadyuvado al desarrollo de una localidad o del país.

El paso del tiempo nos brinda la posibilidad de recordar u olvidar los sucesos de importancia que hoy representan fechas icónicas dentro del calendario y, en algunos casos, símbolos patrióticos en el corazón de los ciudadanos.

Es menester de esta edición analizar el desarrollo militar, político y personal de uno de los hijos relevantes del Ecuador nacido de Sangolquí: la labor de Juan de Salinas y Zenitagoya, protagonista del primer proceso independentista de América a inicios del siglo XIX. Nació en 1755 y a los 22 años inició su labor militar en las Fuerzas Realistas, pronto llegó a ser Jefe de la Escolta Presidencial del español José Diguja, su labor militar se desarrolló en defensa de los intereses de la Corona, sobre todo en los levantamientos indígenas de la época.

Identificado ideológicamente con los criollos discípulos de Espejo, asistió también al festejo de Navidad de 1808 en la casa del Marques de Selva Alegre, Salinas se encargaría del Plan Bélico, desafortunadamente, sin mala intención, confió este plan al padre Andrés Torresano, cura de La Merced, éste lo transmitió al también cura Andrés Polo, pronto llegó a oídos del Conde Ruiz de Castilla, Presidente de la Audiencia, la excesiva confianza de Salinas hizo que lo arrestaran el 1 de marzo de 1809 en calidad de preso de Estado, fueron aprehendidos Montufar y Morales en los días siguientes, afortunadamente se libraron de acusación por haber negado todo y gestionar que se sustraiga el proceso denominado “La Conjura Navideña”.

Las cosas marchaban como se habían planeado, el intento se ejecutaría, bajo presión de Manuela Cañizares, la madrugada del 10 de agosto de 1809, Salinas estuvo a cargo de motivar a las fuerzas militares so pretexto de la invasión napoleónica, todo resulto según el Plan, Montufar presidió la Junta, Salinas fue Jefe de Falange y su grado era de Coronel, estaba a cargo de todo el cuerpo militar de este nuevo modelo de Gobierno.

Varios factores coadyuvaron a que se debilitase la fuerza de los Patriotas, el 14 de octubre, a petición del depuesto Presidente “chapetón”, entregó las Tropas a fin de cumplir el objetivo de Urriez de regresar las cosas a su antiguo estado. Salinas entregó las armas pese a la negativa de la ciudadanía, a pesar de ello, el 4 de diciembre fue apresado en su casa y trasladado al Cuartel donde permaneció en condiciones inhumanas casi 8 meses, hasta que el 2 de agosto de 1810 un grupo de ciudadanos intentaron liberar a los patriotas sin suerte, esto motivó una masacre general y la muerte de Salinas junto con Morales, Quiroga, entre otros mártires.

Es trabajo de las generaciones presentes realzar la inmensa importancia de cada uno de los sucesos históricos con sus líderes visibles y, por qué no, brindar el respectivo homenaje a los héroes anónimos que, escudados por un ideal, trabajaron incansablemente sin ánimo de protagonizar.

Es deber de la juventud buscar espacios para la difusión y democratización del pensamiento histórico; debería ser anhelo de todos la búsqueda de la conciencia social sobre la base del conocimiento, a fin de conseguir libertad para pensar y actuar.

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