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Por Andrés Guamán Freire

A finales del siglo XVIII comenzaron a difundirse en América Latina los ideales independentistas de libertad, igualdad y fraternidad iniciados con la Revolución Francesa, llegan a las Colonias algunos escritos prohibidos de Montesquieu, Rousseau y algunos Enciclopedistas, se propaga la noticia de la Independencia de los Estados Unidos en 1776, todo esto causa inmensa preocupación en las Autoridades españolas en el Nuevo Continente.

Pronto llegó a alimentarse de estos ideales el Precursor Eugenio Espejo y, a través de la Escuela de la Concordia, irradió de estas ideas frescas a notables criollos nativos de Quito y sus alrededores, así fue como en 1792 Juan Pio Montufar y Larrea, colabora en la publicación del fugaz primer periódico de Quito, de modo que su relación con la causa independentista se afianzaba poco a poco, más aún a raíz de la muerte causada de Espejo.

Montufar, Segundo Marqués de Selva Alegre, adquirió el Obraje de Chillo, la histórica hacienda Chillo Compañía, antes propiedad de la Orden de los Jesuitas y caracterizada por su vasta producción y extensión, fue allí donde recibió y hasta hospedó a ilustres como el mismo Espejo, el Barón de Carondelet, Humboldt, entre otros.

Los primeros años del siglo XIX fueron de tranquilidad para la Corona, fue a partir de 1808, específicamente el 25 de diciembre, cuando en pretexto del festejo de Navidad se dieron cita en Chillo Compañía todos los discípulos de Espejo y otros que se adhirieron ideológicamente con la Independencia, nombres como Morales, Quiroga, Salinas, de la Peña, Riofrío, Larrea, Ante, entre otros, asistieron con sus familias a este acto. Las reflexiones se dieron en torno a la inestabilidad que vivía España en ese tiempo, la invasión napoleónica en toda Europa, la abdicación de Felipe  VII y el Reino español de José Bonaparte, todo traía consigo una sola conclusión: destituir a las Autoridades españolas e implantar un Gobierno autónomo quiteño.

Se dejó establecida como fecha de ejecución el Carnaval de 1809, desafortunadamente la intención no fue suficiente, de por medio existieron intenciones del Conde Ruiz de Castilla por frenar esta primera manifestación de Independencia así que ordenó la prisión del propio Montufar, Morales, Quiroga, de la Peña y del sangolquileño Juan de Salinas, pero fueron puestos en libertad con advertencia de ser condenados a muerte si persistían en su objetivo.

Así es como esta Tierra fue testigo de cómo se gestaron los ideales de Libertad en la Navidad de 1808, más tarde presenciará el paso de Sucre y todo su ejército Libertador, esta Tierra fértil llena de hombres y mujeres valerosas. En una próxima edición veremos toda la labor heroica de otro hijo nuestro: Juan de Salinas y Zenitagoya.

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