.

Mírate, vagando en pensamientos,

deambulando en sonidos eternos,

hablando de García Márquez

mientras saboreamos lo amargo de la vid.

.

Te asemejas al ave enjaulada en su libertad

volando entre lares desconocidos,

adormecida entre la dulzura y la dureza

mirando al infinito… pretendiendo vivir.

.

Y tu mirada irradia ternura

afable mixtura entre lo incierto y la duda,

aquel paso firme en tu caminar:

sinónimo claro de descomplicación.

.

Paradoja de un segundo…

apenas conocerte.

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