Pintura: La persistencia de la memoria, Salvador Dalí, 1931.

Sueños

El sin sabor de la dulzura

acercada en versos mortuorios

vive en periplos fugaces,

como amantes lúcidos en engaños.

 

La muerte de la luna naciente,

los espejos de cantos vacíos,

todo funge en esta larga noche blanca.

Inmolado de este sueño feliz.

 

Y los cuentos versan en el infinito

de mi apacible locura,

en la caricia distante y sin sentido.

Atrapado en este sueño fugaz.

 

Parece entelequia mirarte sobria

en el tumulto de pasiones,

y se dilata la distancia

de esta efímera tristeza.

 

¿Sueños?, insumisa realidad.

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