Vete con el silencio de un sonido nauseabundo
Adiós
Funge de Victoria y no regreses a ver
Márchate

En el instante eterno de un pesar
En la nada llena de soledad
Tu infame orgullo
Hirió en mi utopía

Ya no pienso, no hablo, no río
Muerto en este poema perdido
Inerte en el cielo sin luz
Mi Dios: esta infinita tristeza

Con el amor eterno remito:
El infeliz…

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