Mediante referendo se pretende cambiar el espíritu del Estado, intervenir la función judicial; en palabras del Presidente “meter mano a la justicia”; en fin, el objeto que viene consigo, después del trabajo gratuito de la Corte Constitucional y la orden al Consejo Nacional Electoral, es modificar un poder del Estado en base a las “necesidades” del Ejecutivo.

De acuerdo en la enmienda al Art. 179 de la Constitución  “El Consejo de la Judicatura se integrará por 5 delegados, y sus respectivos suplentes, quienes serán elegidos mediante ternas enviadas por el Presidente de la Corte Nacional de Justicia, quien lo presidirá; por el Fiscal General del Estado; por el Defensor Público; por la Función Ejecutiva; y por la Asamblea Nacional.” Que superhombres, acaso no es suficiente el trabajo que tienen al dirigir una Institución de alcance nacional como la Fiscalía o la Defensoría Publica, que aparte serán Consejeros. Es de preguntarse ahora si no fungirán como firmadores de documentos que el Presidente del ente judicial establezca, se limitará el trabajo de los nueve consejeros (amparado en la Constitución), a solo un, que será enviado por el Ejecutivo.

La justicia será un títere más que cuelga de las manos de Carondelet, su trabajo será limitado a las decisiones que establezca en los próximos 6 años el Ejecutivo. Los concursos de méritos y oposición serán otra vez en ternas que el Consejo de Participación no podrá impugnar, porque se les tiene prohibido.  Y lo que se conoce a viva voz, se incumplirá la Constitución que establecía la designación del Consejo por parte de la burocratización de la ciudadanía: el CPCCS.

Aparte se entrega la potestad a la Asamblea de fiscalizar y juzgar a los miembros de este “Consejo de los manteles”,  acaso es buena la credibilidad que tiene este ente legislativo para poder creer que fiscalizarán a un poder sucursal del Ejecutivo.  Caer en la demagogia de la partidocracia, dónde una palabra era orden.

La justicia tomó un mal camino, se la ha tratado como un capricho de los gobiernos de turno y para muestra, recordemos la Pichi Corte. Acaso es revolucionario regresar en el tiempo. El cambio comienza con revisar las políticas sociales paternalistas, la política migratoria que nos abruma, el libre acceso de personas sin haber sido confirmada su probidad. Un gobierno que pretende hacer de su palabra verdad. No nos limitemos a votar SI o No, esforcémonos por analizar el rumbo político que está tomando el país, lleno de sufragios y tarimas.

Los jóvenes que apenas vislumbramos la realidad política del Ecuador, no queremos entender que el único camino es el totalitarismo.

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