El mundo no sabe si existo, ni saben donde vivo, parece que las personas que vivimos en el campo no importamos a nadie, mi guarmi llena de dolores, mis guaguas sin ir a la escuela, y yo, trabajando como animal para que el dueño de la hacienda no me quite el huasipungo.
Me llamo José, vivo a seis horas de Quito, a mi pueblo le llaman Fajardo, más cerca de Sangolquí, el señor curita dice que vivimos el año de 1938, pero para mí no importan los años, todos los días son los mismos. Tan temprano a ordeñar, luego a sembrar o cosechar según lo que nos diga la luna. La vida de todos los pobres es igual.
Recuerdo cuando de pequeño mi abuelo llamaba a todos los guaguas y nos contaba muchas historias. Una decía que hace muchos años vivió un señor que era Cacique de los indios y se llamaba Juan Zangolquí, yo creo que por eso se llama así el pueblo donde los jueves y domingo bajamos a pie con mi guarmi y los seis guaguas a vender las hierbas en la feria.
Cuando vamos a Sangolquí siempre nos persignarnos en esa iglesia grande que dice el curita se construyo en 1926, es nuevita, pero lo más bonito es ver la pila de piedra en medio del parque, una vez el patrón me dijo que esa pila había estado en Quito desde hace mucho tiempo, y que ahí en la punta se paró Juan Salinas el 10 de Agosto de 1809 y grito la libertad. Yo no entiendo mucho eso, pero el patrón me dijo que no sea mudo que eso enseñan en la escuela, pero mis papás pobres solo la comida me daban.
Buscar comida para mis seis guaguas bien difícil es, un día que ya terminamos de vender todas las hierbas y un señor bien mozo me dijo que le ayudara con una carga, como necesitaba plata para la comida de mi familia fui rapidito. Estaba con otro señor igual de terno y sombrero, recuerdo clarito lo que le dijo ¡Ya somos un pueblo grande, debemos hacernos Cantón¡ No sabía yo mucho de lo que hablaban pero parecía que a ellos les importaba harto. Llegamos al parque y supe que el señor se llamaba Teodoro Arrieta y trabajaba en eso que llaman Telégrafo, este señor tenía muchos amigos y un peluquero también quería eso que dicen Cantón.
Así que como me pago 20 reales, decidí en trabajar de eso toditos los jueves y domingo, sin querer ya aprendí que eso de cantón es tener un gobierno para nuestro pueblo, poder hacer mas calles, arreglar parques y todo eso para vivir mejor. Pasaba siempre antes de ir donde mi guarmi por la oficina de este señor Arrieta, y muchas personas se reunían ahí para lo del cantón. Un día fui a misa bien tempranito y le pregunte al curita que fecha era y me dijo 22 de Febrero de 1938, esa misma tarde después de cargar todito el día pase por la oficina del Telégrafo y vi a un montón de gente, elevado me quede viendo lo que hacían. Tan cansado estaba que sin querer me quede dormido, justo me levante cuando nombraron a un señor Báez como presidente de un Comité. Tanta era la alegría de todos que camine rapidito donde mi mujer a contarle que tenemos nuevo presidente, pero no sabía de dónde.
Los días iban pasando y ellos seguía reuniéndose, pero yo por fin me entere que ese señor Báez era presidente de unos señores que querían ya eso de Cantón, el que sí era presidente del Ecuador era Alberto Enríquez Gallo. Como yo era bien curioso, escuche que ese presidente Enríquez estaba en una fiesta en la casa de un señor Aurelio Salazar por la plaza de toros del Turismo, una fiesta grande hicieron con el General.
Al siguiente día, todo Sangolquí estaba de fiesta, el señor Arrieta me conto que el presidente había firmado un papel en el que se comprometía en hacer cantón a Sangolquí. Ya eran los últimos días de mayo, yo seguía trabajando todos los jueves y domingos en Sangolquí. Esos señores importantes de terno se reunían todavía a seguido hasta que como me conto el señor Arrieta el 31 de mayo de 1938 el presidente Enríquez Gallo firmó un decreto que nuestro nuevo Cantón se llamaba Rumiñahui.
Que buen nombre para un cantón en el que existen personas como yo, que trabajamos de sol a sol, que luchamos por la comida de los guaguas, que defendemos nuestra tierra hasta con nuestra vida. Bonito era ver la fiesta en el nuevo palacio MUNICIPAL. Somos cantón y ciudadanos aunque indios, cholos, blancos, mestizos debemos cuidarlo y trabajar por él.
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