Apenas el calendario nos dice que el 1 de diciembre comienza, mi mamá rapidito prepara la poca ropa que tenemos, prende la leña para calentar el agua que mi hermano mayor trajo de un riachuelo que hay de aquí a diez minutos. ¿Todavía hay tortillas de maíz?, pregunto mi madre a mi hermana Zoila, ella contesto que no; otro día más solo con agua en la panza, vivo con mis ocho hermanos y mi mamá, yo soy el ultimo apenas tengo 7 años, José que tiene 18 es el mayor. Mi madre prepara la ropa porque ya llega navidad, y todititos los años salimos a la carretera principal para esperar los regalos de algunos carros que se paran y nos dan caramelos, ropa o lo que ellos quieran. Como contarles que desde la chocita en donde vivimos hasta la carretera son como 6 horas solamente caminando, acá en el páramo hace demasiado frio, pero ya casi no sentimos; La ropita que llevamos puestos es un regalo de un carro rojo bien grande que nos lanzo desde lejos, casi se muere el José porque otro carro venia atrás, pero el si es bien ágil se lanzo a la cuneta y trajo la ropita.
Se han de preguntar de mi papá, hace dos años igual antes de que llegue Navidad, salimos a la carretera, era también muy ágil dice todavía mi mamá, pero por traer un juguete que lanzo una camioneta negra, el carro plomo que venía atrás le levanto muy alto y cuando cayó, ya no pudo hablar, como no podíamos ir al Hospital, se murió en los brazos del José.
Pero bueno lo que quiero contarles ahora es lo bonito que es sentir que llega la navidad, yo busco mi gorra roja con blanco, como la que se pone el Papá Noel, y le digo a la Zoila que me cante el Burrito Sabanero, cuando se acerca la novena, eso sí es bien bonito, ahí en la carretera la vecina Rosario nos hace rezar.
El camino como les contaba es bien cansado, tenemos que pasar por un montón de chaquiñanes pero después de todo llegamos al lugar que siempre recuerdo, cerca a una cuneta, me parece todavía ver el cuerpo de mi papá tendido en el suelo, pero no, ahora otra navidad viene, todo el año pasamos en la casa, jugando, yendo a recoger leña, cuidar a los cuyes, entre otras cosas.
El primer día, muy pocos carros pasan, y la panza reclama algo de comida, por suerte la vecina Rosario que es bien buena nos regala un poco de agua de cedrón con pan.
Así pasan los días, ya casi no recuerdo cuantas noches dormimos bajo la luna, pero por fin de un carro bien bonito se bajan dos señoras que nos regalan caramelos a toditos los que estamos en la vía. Comienzan a pasar muchos carros entonces entendí que la navidad se aproxima. A veces me da mucha tristeza estar aquí sentado con la cara sucia y la mano estirada, en cambio, los niños que pasan en los carros con toda su familia, cantando, se les nota muy felices. Sin embargo, yo también soy feliz, toditas las noches canto el Burrito y me pongo mi gorra; Yo creo que ya falta muy poquito para noche buena, ya vamos siete días rezando, pero que alegría otro carro igual de bonito nos regalo una funda grande de ropa. Para navidad estaré con ropa nueva.
La señora Rosario nos dice que éste es el último día de novena, así que por fin llego el día, yo con mi ropa nueva, zapatos y un juguete que la noche anterior me lanzo un niño de un carro, cantamos mucho este día, yo estoy más feliz que nunca, por eso me encanta la navidad, aunque mi mamá llora por el recuerdo de mi papá, siempre le digo que cuando yo sea grande ya no tendremos que salir a la carretera porque voy a trabajar muy duro y le podré comprar una casa y mucha ropa, pero ahora disfruto esta noche porque mañana debemos regresar a nuestra Chocita.

Anuncios